Congreso Ideológico Nacional – ROL DEL TRABAJADOR

HACIA DÓNDE VA LA DEMOCRACIA CRISTIANA

TEMA 2: ROL DEL TRABAJADOR. UNIVERSALIDAD DEL TRABAJO. DIGNIDAD DEL SALARIO. NUEVAS FORMAS LABORALES.

Estamos convencidos que la injerencia que ha tenido la Doctrina Social de la Iglesia en la construcción de un  modelo social, inclusivo y de principios permamentes, HA SIDO DETERMINANTE ello en forma progresiva desde los comienzos del siglo 20 hasta nuestros días a manera incluso de conciencia universal si lo comparamos con otras escuelas filosóficas y políticas que también abordaron la cuestión social, pero desde una perspectiva reivindicativa y de confrontación y no como un derecho natural del individuo a vivir en una sociedad justa, fundamentada en criterios de colaboración.

A la luz de las filosofías y políticas reinantes al desparecer los condicionantes políticos que motivaban el reconocimiento de una cierta armonía de convivencia entre el capital y el trabajo, en una “sociedad del trabajo” van desapareciendo los institutos garantistas del derecho del trabajo; así hoy cuesta hablar del empleo estable; la dignidad del trabajo o de la propia seguridad social contributiva.

Estamos convencidos de la necesidad de establecer un orden mundial, y en especial en la Argentina de un modelo basado en el “humanismo integral y solidario”.

En los actuales tiempos, es importante resaltar los los principios dogmáticos establecidos por la encíclica Quadragesimo Anno, la cual introduce dentro de la Doctrina Social de la Iglesia una nueva relación con la Justicia que es la Justicia Social; lo hace en su vinculación con el bien común, pensando más en el entramado social que en las relaciones entre individuos, y este concepto de la Justicia Social prohíbe que una clase excluya a otra en los beneficios a lo que León XIII llamara “utilidad común”.

En la Encíclica mencionada se establecen distintas formas de relacionamiento con el capital: 1. La Justicia Social es principio supremo para la regulación y atención de la economía; 2. La Justicia Social exige el reconocimiento del destino universal de los bienes materiales; 3. La Justicia Social exige que el trabajador no se le deje a merced de las leyes de la competencia.

Entendemos, así, al hombre en el centro de los desvelos y todo el universo de la acción política pasa pasa por cada persona en su individualidad; el poder se construye, a partir de generar las condiciones para facilitar a la persona en la realización de los valores; no es al revés no se construye el poder y luego se llega a la persona. Esta realización se da en una sociedad justa y este concepto es de una amplitud y complejidad enorme, porque persigue el objetivo de que a cada persona haya que generarle las condiciones para su realización, pero necesariamente requiere de un consenso de valores en la sociedad.

Ahora bien, trasladado esto al mundo del trabajo; aparece el derecho natural al mismo, como parte de la aspiración de la persona y, la obligación de los gobiernos de asegurar las condiciones para el trabajo; No hay prescindencia del Estado; el Estado integra el contrato social y es garante del bienestar de la población. La globalización, es una oportunidad, pero debemos insertarnos resguardando los principios de la Justicia Social, ya que, la globalización tiene límites.

Debe procurarse que en el contexto de la globalización, se resguarden los principios de equidad e igualdad, como, también, adaptar la economía a las nuevas formas de producción, y la necesidad de desarrollar economías justas, para lo cual, la creación del trabajo debe ser un elemento fundamental en el diseño de las políticas económicas, sociales y medioambientales.

Debemos destacar especialmente, que no solo tenemos una sociedad del trabajo, sino que ahora es también una sociedad del aprendizaje. El empleo juvenil aparece como una cuestión esencial y de abordaje inmediato de una sociedad más justa.

A nuestras sociedades se les están planteando demandas cada vez más apremiantes y menos diferenciadas de nuevos conocimientos, fundamentalmente técnicos y profesionales, cuyo origen se sitúa en las transformaciones y requerimientos de los sistemas productivos. Es un tiempo adecuada, para proporcionar educación y formación a todos, ampliando las oportunidades, rompiendo el divorcio histórico entre cultura escolar y cultura laboral, mejorando la productividad de los sistemas económicos y posibilitando la mejora de las condiciones de empleo y la promoción de los trabajadores.

Como así también, remover los obstáculos impositivos de todo tipo que afecten la dignidad del trabajador y su salario, como ha sido hasta, el ahora mínimo no imponible al impuesto a las ganancias, que en muchos casos significó la confiscación del importe del medio aguinaldo.

Documento Final Congreso Ideológico 2014

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